Luchar para hacer un mundo mejor, más amable, más justo, más humano; luchar contra el mal que hay en cada uno de nosotros.
Luchar por la verdad, que en principio puede doler, pero a la larga ayuda al otro y a mí mismo, no luchar contra las personas, sino contra el mal, para conseguir un mundo, donde el amor y la fraternidad estén por encima del poder, personal y egoista.
